La mayoría de los daños por tormenta no se anuncian: es una teja golpeada, una canaleta abollada, una grieta apenas visible en la esquina del techo interior. Subimos al techo, revisamos el ático y recorremos cada metal blando de la propiedad para que no se nos escape nada, y te entregamos un reporte de fotos y video con fecha que puedes usar tanto si abres un reclamo como si no.
Cada inspección se documenta y se organiza por tipo de daño, para que quede claro qué es daño de tormenta, qué está oculto y qué necesita ver tu aseguradora. Esta es documentación real de inspecciones recientes en el área de San Antonio.
Una tormenta, un reclamo — pero el daño nunca se queda en un solo lugar. Marcamos con gis y fotografiamos cada impacto que encontramos: la salida de techo, la teja, la puerta de garaje, el revestimiento, hasta un mosquitero o el asador del patio. Es el mismo estándar de propiedad completa que un ajustador de seguros está entrenado para buscar, así que nada se queda fuera de tu reclamo.
El viento no necesita arrancar una teja para arruinarla. Un doblez rompe el sello por debajo y falla en silencio mucho antes de que aparezca una gotera. Documentamos cada teja faltante y doblada que encontramos, porque es el tipo de daño más fácil de pasar por alto desde el suelo — y el más fácil para nosotros de comprobar desde el techo.
Una mancha en el techo o una grieta fina en la esquina de un cuarto casi siempre es la primera señal de que el techo ya falló en algún punto arriba. Documentamos la evidencia interior junto con el techo mismo, para que la humedad y las manchas queden ligadas al mismo reclamo — no tratadas como un problema aparte que tienes que pelear después.
La diferencia entre un techo que dura y uno que no, casi siempre está enterrada debajo de la teja: el espaciado correcto de la tabla, el grosor correcto de la madera contrachapada, el número correcto de capas de subcubierta, la pendiente y el espaciado de armaduras correctos. Documentamos cada uno de estos detalles en cada trabajo, para que sepas que tu techo nuevo se construyó cumpliendo el código — no solo para verse terminado.
Este es un destechado de un trabajo instalado por otra compañía — y es una escena común. Subcubierta omitida, tapajuntas hechos de prisa, atajos que nadie iba a ver desde el suelo. Por eso documentamos nuestro propio trabajo en cada etapa, y por eso vale la pena pedir una segunda opinión antes de retechar.
Cada inspección se convierte en un paquete organizado y con fecha de fotos y video, igual a los de arriba. Tú mismo se lo puedes entregar a tu aseguradora, y nosotros usamos esa misma documentación para mostrarle el daño al ajustador y planear la reparación. Nada de esto es a ojo; es el mismo estándar de documentación que los ajustadores están entrenados para buscar.
La mayoría del daño de granizo no se ve desde el suelo. Aparece como pérdida de gránulo y golpes en la teja, abolladuras pequeñas en paneles metálicos, e impactos en metales blandos como tu puerta de garaje, mosquiteros o canaletas. Por eso subimos al techo y revisamos cada superficie exterior en vez de solo mirar hacia arriba desde el jardín.
No. La inspección, el reporte de fotos y video, y la primera reunión con el ajustador son gratis, presentes o no un reclamo al final.
Te lo decimos exactamente así, por escrito. No inventamos daño para vender un trabajo — si tu techo está bien, te lo decimos y te contamos aproximadamente cuántos años más le quedan.
Sí. Cada foto y video que tomamos tiene fecha y está organizado por área de daño, para que entregues el reporte completo a tu aseguradora cuando presentes tu reclamo. Si quieres, también podemos estar presentes cuando el ajustador revise el techo para mostrarle lo que documentamos.
Tan pronto como sea seguro hacerlo, idealmente dentro de los primeros días. Daños como una ventana agrietada o una gotera pequeña en la cubierta empeoran con cada lluvia que sigue, y la mayoría de las pólizas tienen un plazo límite para reportar el reclamo después de la fecha del daño.